Esta una historia de tres hijos de una pequeña familia que se preparaba para celebrar el día de las madres. La familia estaba conformada por tres varones y una madre soltera.
El más grande de los hijos, que ya trabajaba y ganaba un jugoso sueldo, decidió llevar a su madre al restaurant más lujoso de la ciudad.
El hermano de en medio también tenía un buen trabajo y este decidio regalarle un collar de perlas en su día.
Pero el más pequeño de los tres hijos era apenas un niño que sólo estudiaba, el no sabía que regalarle a su mamá. En realidad no tenía dinero para poderle comprar algo, pero se fue al jardín más cercano de su casa y le corto un hermosa flor silvestre.
Pues llegó el día de las madres y el pequeño hijo fue el primero en despertar y llevarle su flor a la cama de su madre. La felicitó, le abrazó fuertemente y se fue a la escuela. El hijo de en medio antes de irse a trabajar le obsequió el collar de perlas que tenía pensado. Y el hijo mayor, al llegar la tarde la llevó como planeaba a comer al restaurant lujoso, para después regresar a su trabajo.
Ese día más tarde, la mamá festejada notó a su hijo el más pequeño sollozando en su cuarto y se acercó a él. Le dijo:
¿Que pasa pequeño, porqué lloras?
El respondio tratando de limpiar sus lágrimas:
Es que estoy triste porque yo sólo te regale una flor que ni siquiera me costo un peso, y mis hermanos te dieron grandes obsequios.
Entonces la mamá lo abrazo y le dijo:
Hijo mio, no te angusties, el mejor regalo fue el tuyo.
Tratando de hacer sentir bien al pequeño, ya que toda mamá ama por igual a sus hijos. El niño comentó azombrado:
En serio Mami?
A lo que la madre después respondió:
Si hijo, en realidad el regalo más grande para una madre es verlos felices, verlos sanos, pero sobre todo, el poder recogerlos en mi regazo cómo lo hago yo contigo en este momento. Recordando como cuando la primera vez que los vi, al nacer.
EL AMOR DE DIOS
En una ocasión Dios se puso a meditar por toda la maldad que existía en el mundo.
Y dijo:
-¿Cómo haré recapacitar a la humanidad y hacer que se arrepientan de sus pecados?
-Tengo que hacer algo tan impactante para que mis hijos vuelvan sus ojos hacia mí, pero sin causarles más daño del que ya se provocan.
-Dar una muestra tan grande de amor que toque las fibras más profundas y sensibles de sus corazones.
-Y qué amor hay más grande, más hermoso y más puro que el de una madre hacia su hijo.
Y entonces sucedio:
“Porque de tal manera amo Dios al mundo que ha dado a su hijo unigenito para que todo aquel que en Él crea, no se pierda más tenga vida eterna.” Juan 3.16
Felicidades a todos mis amigos, familia y enemigos.
Porque todos necesitamos de todos.
Recuerden que Dios creo a Adan y después a Eva para que éste no estuviera sólo.